Consumo de sustancias: causas y mitos


El consumo de sustancias es un tema del que se habla mucho, pero no siempre con claridad. A veces se exagera, otras veces se minimiza, y en muchos casos se repiten ideas que no son del todo ciertas. Entre mitos, presiones y silencios, es fácil confundirse.

Pero… ¿por qué algunas personas comienzan a consumir sustancias? ¿Es solo curiosidad? ¿Influye el grupo de amigos? ¿Todos los que prueban se vuelven adictos? Entender las causas reales y desmontar los mitos más comunes es clave para tomar decisiones más conscientes.

Este post busca ayudarte a comprender mejor el consumo de sustancias, sin juicios ni alarmismos, desde la información y la reflexión.


1. El consumo no tiene una sola causa

No existe una única razón por la que una persona consume sustancias. Generalmente influyen varios factores al mismo tiempo: curiosidad, presión del grupo, estrés, deseo de encajar, problemas emocionales o falta de información.

Reducirlo todo a “debilidad” o “mala decisión” es un mito.

“Detrás del consumo suele haber una historia.”


2. Mito: “Todos lo hacen”

Uno de los mitos más comunes es pensar que “todo el mundo consume”. En realidad, muchos adolescentes no lo hacen, pero se habla más de quienes sí lo hacen, creando una falsa sensación de normalidad.

Creer que “si no consumo, quedo fuera” puede empujar a decisiones que no reflejan lo que realmente quiero.

“No todo lo frecuente es normal.”


3. La presión del grupo influye más de lo que parece

El deseo de pertenecer y no quedarse solo puede llevar a aceptar conductas con las que no se está del todo de acuerdo. A veces la presión no es directa; basta con no querer ser diferente.

Aprender a reconocer esta presión ayuda a protegerse.

“Decidir por mí es más importante que encajar.”


4. Mito: “Puedo controlarlo cuando quiera”

Muchas personas creen que el consumo siempre es fácil de controlar. Sin embargo, algunas sustancias pueden generar dependencia sin que la persona lo note al inicio.

Pensar que “a mí no me pasará” no elimina el riesgo.

“El control no siempre depende solo de la voluntad.”


5. El consumo como escape emocional

En algunos casos, las sustancias se usan para escapar del estrés, la tristeza, la ansiedad o los problemas. Aunque puedan dar un alivio momentáneo, no resuelven lo que duele y pueden complicarlo más.

Buscar otras formas de manejar las emociones es más sano y duradero.

“Escapar no es sanar.”


6. Mito: “Consumir me hace más fuerte o más interesante”

Otro mito es creer que consumir da estatus, madurez o valentía. En realidad, tomar decisiones propias, poner límites y cuidarse requiere mucha más fortaleza.

La verdadera seguridad no viene de una sustancia.

“Cuidarme también es valentía.”


7. La información protege más que el miedo

El miedo puede paralizar o generar rebeldía. La información, en cambio, permite pensar, elegir y cuidarse. Conocer riesgos, causas y alternativas da más libertad para decidir.

Elegir con conocimiento es una forma de respeto hacia uno mismo.

“Informarme me da libertad.”


Consideraciones finales

El consumo de sustancias no se explica con mitos ni simplificaciones. Comprender las causas reales y cuestionar ideas falsas te ayuda a tomar decisiones más conscientes y alineadas con tu bienestar.

Cuidarte no te hace débil; te hace responsable.

Con cariño,
Dr. Arturo José Sánchez Hernández,
tu amigo en la promoción de salud 💛🌿✨


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