Pérdida de un ser querido I
Me cuesta tanto aceptar que te hayas ido La pérdida de un ser querido ocasiona uno de los dolores más desgarradores que pueda experimentar un ser humano. Y por lo general, sorprende, porque por muy deteriorado que hubiese estado el fallecido, el amor que se le tiene dificulta en extremo ver la posibilidad de un desenlace fatal. - Amar y saber, todo junto no puede ser. En parte por la sorpresa del evento o por las exigencias de los rituales del velorio y enterramiento, los niveles de tristeza no son tan elevados inmediatamente a la pérdida; más bien aparece ira en forma de reclamos al fallecido por haberse ido y abandonar al doliente. Pero en días posteriores aparece una verdadera avalancha de recuerdos que se remontan a los inicios del vínculo afectivo con ese ser amado que físicamente ya no está. Se magnifican los aspectos positivos, se les resta valor a los negativos, y se instala un dolor inmenso ante el cual el individuo...