Autonomía corporal y consentimiento: Mi cuerpo, mi decisión
Desde pequeños aprendemos muchas reglas sobre cómo comportarnos, qué decir y qué no decir. Sin embargo, hay algo fundamental que a veces no se explica con claridad: tu cuerpo te pertenece. Nadie tiene derecho a tocarlo, usarlo o decidir sobre él sin tu consentimiento.
Pero… ¿qué significa realmente tener autonomía corporal? ¿Qué es el consentimiento? ¿Cómo sé cuándo algo no está bien, aunque no se diga con palabras? Comprender estos conceptos es clave para cuidarte y respetar a los demás.
Este post busca ayudarte a entender qué es la autonomía corporal y el consentimiento, y por qué son tan importantes para tu bienestar y tus relaciones.
1. ¿Qué es la autonomía corporal?
La autonomía corporal significa que tú tienes el derecho de decidir sobre tu propio cuerpo. Incluye cómo quieres ser tocado, a quién permites acercarse y qué situaciones te hacen sentir cómodo o incómodo.
Tener autonomía corporal es un derecho, no un privilegio.
“Mi cuerpo me pertenece.”
2. El consentimiento: decir “sí” de verdad
El consentimiento es un acuerdo claro y voluntario. Significa decir “sí” porque quiero, no por presión, miedo o insistencia. El consentimiento:
debe ser libre,
puede retirarse en cualquier momento,
nunca se supone ni se obliga.
Si no hay un “sí” claro, hay un “no”.
“El consentimiento no se adivina, se expresa.”
3. El silencio no es consentimiento
Quedarse callado, sentirse confundido o no saber qué decir no significa estar de acuerdo. Muchas personas se paralizan cuando se sienten incómodas o inseguras.
Tu incomodidad es una señal válida y debe ser respetada.
“Callar no es aceptar.”
4. Presión y manipulación no son respeto
Frases como “si me quisieras lo harías”, “todos lo hacen” o “no exageres” son formas de presión. Cuando alguien presiona, ignora tus límites.
El respeto verdadero acepta un “no” sin enfadarse ni insistir.
“El respeto no presiona.”
5. Respetar el cuerpo del otro también es responsabilidad
Así como tu cuerpo merece respeto, el cuerpo de los demás también. El consentimiento funciona en ambos sentidos: pedir permiso, escuchar y aceptar límites es parte de una relación sana.
Respetar al otro empieza por reconocer su derecho a decidir.
“Respetar es escuchar.”
6. Confiar en mis sensaciones me protege
Si algo no se siente bien, probablemente no lo sea. El cuerpo y las emociones envían señales importantes: incomodidad, miedo, tensión o rechazo.
Aprender a escucharte es una forma de autocuidado.
“Lo que siento importa.”
7. Pedir ayuda es una decisión valiente
Si alguna vez alguien cruza tus límites o te hace sentir inseguro, no tienes que manejarlo solo. Hablar con un adulto de confianza, un familiar o un profesional puede ayudarte a protegerte.
Pedir ayuda no es debilidad, es cuidado.
“No estoy solo.”
Consideraciones finales
La autonomía corporal y el consentimiento son derechos fundamentales. Tu cuerpo es tuyo, y tienes derecho a decidir, a poner límites y a ser respetado. Aprender a cuidarte y a respetar a los demás es una parte esencial de crecer bien.
Tu cuerpo, tu decisión.
Con cariño,
Dr. Arturo José Sánchez Hernández,
tu amigo en la promoción de salud 💛🌿✨

Comentarios
Publicar un comentario